Las 9 Nanas, por Lori Weiss.

´La felicidad es como la mermelada, no puedes extenderla sin mancharte con ella al menos un poco.´Vern McLellan

 

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Original: ‘El negocio que 9 mujeres mantuvieron en secreto durante tres décadas’, por Lori Weiss, sindicado desde huffingtonpost.com en DailyGood.org, 29 de junio de 2012.

En algún lugar del oeste de Tennessee, cerca de Graceland, nueve mujeres, o “Las 9 Nanas“, como prefieren ser llamadas, se reúnen en la oscuridad de la noche. A las 4 de la mañana comienzan su rutina diaria, un ritual que nadie, ni siquiera sus esposos, conocieron durante 30 años. Tienen una misión y una sola misión: repartir felicidad. Y todo comienza horneando delicias.

“Una de nosotras comienza a preparar la harina y otra a lavar los huevos”, explicó Nana Mary Ellen, la portavoz designada para su sociedad secreta. “Y alguien más se asegura de que las sartenes estén listas. Nos vamos alternando, dependiendo de lo que tengamos ganas de hacer ese día. “¡Pero asegúrate de decir que Nana Pearl está al cargo, porque es la mayor!” añadió con un guiño y una sonrisa.

Durante las próximas tres horas, las 9 Nanas (que se consideran hermanas, a pesar de lo que dicen sus certificados de nacimiento) prepararán cientos de pasteles, como parte de un gran plan para echar una mano a los que lo necesitan. Y después, antes de que alguien las vea, desaparecerán nuevamente en su vida cotidiana. El único indicio que puede quedar es el aroma celestial de vainilla, limón y lima, persistente en el aire.

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Foto de Jasmine Waheed en Unsplash

Incluso el conductor de UPS, que recoge cientos de paquetes a la vez, no tiene ni idea de lo que están haciendo estas mujeres, que tienen entre 54 y 72 años. Está feliz de recibir un abrazo y una bolsa llena de delicias especiales. Lo que no sabe es que es parte de su plan maestro. Un plan que comenzó hace 35 años, cuando las “hermanas” se reunieron para su juego de cartas semanal, algo a lo que sus esposos se referían como “Broads and Bridge”.

“Pearl dice que fue idea suya”, bromea Mary Ellen, “pero, según recuerdo, estábamos sentadas recordando a MaMaw y PaPaw y todas las diferentes formas en que ellas echaban una mano en la comunidad”. MaMaw y PaPaw eran los abuelos que criaron a cuatro de las mujeres, incluida Mary Ellen, cuando su madre falleció; y tomaron a Pearl como propia, cuando sus padres necesitaban ayuda. “MaMaw Ruth leía en el periódico que alguien había muerto”, recordó Mary Ellen, “y enviaba uno de sus pasteles especiales”. Ella no tenía que conocer a la familia; solo quería poner una pequeña sonrisa en sus caras. Y comenzamos a pensar en lo que podríamos hacer para crear una diferencia así. ¿Y si tuviéramos un millón de dólares? ¿Cómo lo gastaríamos?”

Entonces las amigas empezaron a soñar juntas.

“Una de las hermanas sugirió que todas deberíamos empezar a lavar nuestra propia ropa y aprovechar el dinero que ahorraríamos. Lo admito, protesté al principio. Hay algo sobre hacer la colada que no me gusta. ¡Pero me superaron en número! Entonces, entre las nueve de nosotras, habíamos ahorrado alrededor de 400 dólares al mes y nuestros esposos nunca notaron nada. Sus camisas tenían buena pinta”. Y después las mujeres comenzaron a hacer escuchas secretas, por supuesto con buenas intenciones. En el centro de estética local o cuando estaban comprando víveres. Cuando se enteraban de que una viuda o una madre soltera necesitaba un poco de ayuda, intervenían y pagaban anónimamente sus facturas o compraban ropa nueva para l@s niñ@s. “Queríamos ayudar tanto como pudiéramos”, dijo Mary Ellen, “sin quitarle a nuestras propias familias, por lo que nos convertimos en recortadoras de cupones. Y usábamos sellos verdes. ¿Recuerdas esos? Usábamos sellos verdes y nos asegurábamos de ir a los grandes almacenes de Goldsmith los miércoles. Cada semana tenían una gran venta en oferta y podíamos gastar 100 dólares y llevarnos 700 dólares en productos”.

Los Nanas averiguaban dónde vivía la persona y enviaban un paquete con una nota que simplemente decía: “Alguien te ama”, y se aseguraban de incluir uno de los pasteles especiales de MaMaw Ruth.

Cuanta más gente ayudaban, más audaces se volvían.

“Le dimos un nuevo significado al término drive-by (se refiere a compra con el coche)”, dijo Mary Ellen con deleite.

“Conducíamos por vecindarios de bajos ingresos y buscábamos hogares que tenían ventiladores en la ventana. Eso nos daba la información de que las personas que vivían allí no tenían aire acondicionado. O veíamos que no había luces encendidas por la noche, lo que significaba que había una buena posibilidad de que sus servicios de luz se hubieran apagado. Después regresábamos antes de que saliera el sol, como ´ladrones de gatos´, y dejábamos un pequeño paquete de regalos”.

 

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Foto de Jess Bailey 

 

Durante tres décadas, las acciones altruistas de estas mujeres pasaron desapercibidas, es decir, hasta hace cinco años, cuando el esposo de Mary Ellen, a quien ella llama con cariño “El Encantador del Sur”, comenzó a notar millas adicionales en el cuentamillas del coche y grandes cantidades de dinero en efectivo retiradas de su cuenta de ahorros.

“¡Imprimió extractos bancarios y los subrayó!” dijo Mary Ellen, recordando el horror que sintió aquel día. “Traté de explicarle que había comprado algunas cosas, pero él tenía esa expresión en su rostro que nunca había visto antes, y me di cuenta de lo que debía haber estado pensando. Llamé a las hermanas y les dije: ‘Necesitáis venir todas aquí de inmediato’.

Así que 30 años después de empezar su misión secreta, las 9 Nanas y sus maridos se reunieron en la sala de estar de Mary Ellen y las hermanas compartieron lo que habían estado haciendo. Les contaron a los maridos sobre la lavandería y las escuchas, e incluso sobre las rondas en coche. Y ahí es donde su historia mejora aún más, porque los esposos se ofrecieron a ayudar.

“Se sorprendieron de que estuviéramos haciendo esto y estaban aún más asombrados por el hecho de no haberse enterado. ¡Podemos guardar un buen secreto! Todos menos tres de ellos están retirados ahora, así que a veces vienen con nosotras en nuestras rondas nocturnas. En nuestro barrio, todo lo que necesita es una dirección para pagar las facturas de alguien, por lo que mantenemos a los hombres ocupados anotando números”.

No pasó mucho tiempo antes de que las parejas decidieran que también era hora de contarles esta empresa a sus hijos adultos. Y fue entonces cuando la felicidad se multiplicó aún más. L@s niñ@s alentaron a sus madres a empezar a vender online las tortas de MaMaw Ruth para poder recaudar dinero para ayudar a más personas. Y no pasó mucho tiempo antes de que recibieran más de 100 pedidos al día.

“La primera vez que vimos esos pedidos, estábamos saltando arriba y abajo”, dijo Mary Ellen con una sonrisa. “¡Estábamos tan emocionadas que hicimos un baile en círculo! Luego llamamos a tod@s l@s niñ@s y les dijimos: “¿Qué hacemos ahora?”

Fue entonces cuando los 9 Nanas trasladaron su empresa encubierta de sus hogares a la cocina comercial de un restaurante propiedad de uno de sus hijos, donde pueden colarse antes del amanecer y escabullirse antes de que entre el personal. Incluso contrataron a un “coordinador de felicidad” (cuyo nombre en clave es “Solete“, por supuesto). Su identidad también debe ser un secreto, para que pueda ayudar con las escuchas.

“Le hicimos jurar que mantendría el secreto: sus padres piensan que trabaja en marketing. Y, realmente, si lo piensas, ¡ella está trabajando de relaciones públicas y pasa mucho tiempo buscando personas para ayudar en el supermercado!¨

En estos días, las 9 Nanas pueden asumir proyectos aún más grandes, debido a su éxito online. Recientemente donaron más de 5,000 dólares en almohadas y ropa de cama y productos de cuidado personal a un refugio para supervivientes de violencia doméstica.

Y este agosto, celebrarán su segundo “Mes de la Felicidad”, enviando muestras de agradecimiento a una persona de cada estado que haya marcado la diferencia en su propia comunidad.  ¿Y ese millón de dólares que alguna vez deseaban? Ya casi han llegado ahí. En los últimos 35 años, los 9 Nanas han contribuido con unos 900,000 dólares de felicidad a su comunidad local.

Pero eso no significa que estén demasiado ocupadas para continuar haciendo las pequeñas cosas que hacen que la vida sea un poco más feliz. A veces simplemente sacan la guía telefónica y envían pasteles para alegrar a desconocid@s. Y si las Nanas ven a alguien en la tienda local que parece necesitar un poco de ayuda, no es inusual que comiencen a llenar el carrito de alguien extraño.

“No todos son tan afortunados como nosotras de tener a MaMaw y PaPaw para que se encarguen de ellos, para arreglar todas esas cosas que están mal.” “Así que ésta es nuestra manera de contribuir,” dijo Mary Ellen. “Queremos que la gente sepa que a alguien le importas lo suficiente como para que haga algo por ti. Queremos asegurarnos de que la felicidad suceda”.

 


 

Para aprender más sobre las 9 Nanas y el proyecto Happiness Happens o para comprar uno de sus increíbles pasteles puedes visitar su página web: Happiness-Happens.com. Este artículo fue re-publicado con permiso de Huffington Post’s Good News Channel, y traducido por voluntari@s al castellano. Más del Huffington: Man Who Was Given 14 Days To Live Climbs The World’s 7 Highest Peaks, A Ugandan Teen’s Incredible Journey From A Village School To Harvard, 10-Year-Old Invents Groundbreaking Video Game For The Visually Disabled.

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