Imprescindibles, con Sylvia Morales.

Imprescindibles es una serie de artículos de auto-reflexión sobre el camino vital de amig@s de nuestros ecosistemas. A veces se dice: ‘Nadie es imprescindible.’ Nosotr@s pensamos diferente: ‘Tod@s somos imprescindibles.’ No importa si somos ricos o pobres, si tenemos un título universitario o no, si llevamos toda la vida viviendo en el mismo sitio o acabamos de llegar, si somos grandes expertos en algún tema o somos niños con poca experiencia. Todas las historias, todos los aprendizajes, todas las experiencias son Imprescindibles.

Sylvia Morales es mamá, activista, y emprendedora de la generosidad. Es también profesora de Yoga y hace un tiempo fue voluntaria con la Madre Teresa de Calcuta en India. Hace dos años co-fundó la Casa del Bienestar, una iniciativa altruista en su propia casa que ha inspirado a muchas personas por su valentía, confianza y generosidad.

 


 

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Nací en Chile y como la mayoría de los humanos desarrollé los valores que aprendí en la niñez. En mi caso, algunos de ellos fueron: responsabilidad, “buena educación”, “amor propio” (una mezcla entre orgullo y ser capaz) y servir a la sociedad. Mi madre era ejemplar en todo esto, las puertas de casa estaban abiertas para compartir la austera comida y para regalar frutas y flores. 

En 1979 me fui a EEUU acompañando a mi hermano enfermo de cáncer, era un tratamiento médico bastante pionero que resultó un éxito.  Ahí comencé a estudiar Metafísica, Yoga, Coaching y otras disciplinas de autoconsciencia. La exploración hacia mi mundo interior ¿Quién soy? ha sido a veces guiada por un acercamiento al Espíritu y otras, a la psiquis. California era el lugar ideal para una mente curiosa como la mía. 

Además de disfrutar del sueño americano ¡A tope! y la libertad de ser una mujer independiente, el voluntariado continuaba siendo natural para mí y la vida se encargó de darme muchas oportunidades de manifestar esta llamada.

Tuve la suerte de disponer de tiempo, conocimientos y/o dinero para acompañar a personas a quienes servir (inmigrantes indocumentados, mujeres emprendedoras, orfanatos y gente sin casa). También incursioné en lo macro como The Hunger Project, con la visión de acabar con el hambre en el mundo, vivir esta posibilidad me apasionó y me entregué a ello enrolando a personas por el mundo en este afán, pero los datos mundiales eran devastadores. Volví a lo micro y me fui a India como voluntaria con la Madre Teresa de Calcuta, quien me enseñó algo que todos sabemos: “No importa cuánto hacemos, sino cuánto amor ponemos en la acción”. Para mí, una persona de acción, su enseñanza es la brújula que me señala el Norte.

En Calcuta, India estuve una larga temporada de voluntaria. Lo mejor de ahí fue la comunidad de misioneras y voluntarias. El tiempo más alegre en mi vida. Como una niña, sin objetivos, por puro gusto: madrugaba, lo mismo lavaba cuerpos, suelos y sábanas, cantando alabanzas.  Las hermanas nunca nos pedían que hiciéramos algo, ellas eran quienes primero y más trabajaban.  

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España es el último puerto en el que atraqué en este peregrinar. Me sentía preparada para superar retos donde me lanzara la vida. Había emprendido con éxito y me sentía segura. Aquí había tesoros desconocidos para mí: humildad y maternidad.

Decidí formarme como instructora de Yoga principalmente para relacionarme con personas que deseasen conectar desde el corazón. 

¿Por qué Yoga? Porque había dedicado años a esta disciplina y es una pauta o guía ancestral hacia una posibilidad de ser un Ser Humano coherente. Atendiendo a la integridad: cuerpo, emociones, mente y acción. Comencé a enseñar el 2002 en Burgos, cuando Daniela tenía 4 años y Amelia 3. Enseñé a embarazadas, madres con bebés, niñ@s, adultos y organizaba retiros. Emprendí con mi hobby mientras las niñas crecían. Conecté con gente maravillosa, aunque en mi interior había una gran auto exigencia. Un quehacer sin cesar.    

El 2017 Amelia se fue a estudiar fuera y Daniela y yo quedamos solas en casa. Era un momento de cambio. La neurosis de la perfección había dejado heridas de las que no era consciente. Abrí mi corazón avergonzado de estar en la clandestinidad por tanto tiempo y recibí la frescura de la amistad. Animada y acompañada por algun@s amig@s nobles con una visión profunda, creamos el proyecto Casa del Bienestar.

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Una de las iniciativas co-creadas por la Casa del Bienestar: La Marcha del Corazón.

Nuestro hogar familiar abrió las puertas a la comunidad. Un sueño hecho realidad o un regresar a las bases. El espacio se llenó de sonrisas, corazones, silencio, amabilidad y muchos momentos de comunicación amorosa. Nuestras vidas se han transformado profundamente. Al principio no me daba cuenta de todo lo que estaba recibiendo y me esforzaba en el hacer. Hoy puedo decir que los 2 años y medio de vida de Bien-Estar me han regalado confianza en la vida, en la inteligencia y abundancia de lo colectivo. 

¡Es sorprendente! Mi “propósito de vida” ha estado siempre aquí, acompañándome y yo creyendo que atender a las personas era colateral a lo importante. 

Gracias.

 


 

Imprescindibles es una iniciativa de voluntari@s de ServiceSpace/ RevoluciónAltruista. Puedes enviarnos tu propia reflexión o ayudar a otra persona a compartir la suya :).

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