Un Día en IN-Dia

De Arianna Frascarelli.

Este confinamiento forzado me está permitiendo disfrutar de atardeceres maravillosos, y también me permite dedicar tiempo a escribir, cosa que no es propiamente mía. Pero como muchos nos habéis preguntado ¿qué tal la India? ¿como fue? y manifestado vuestro interés… pues aquí van algunas experiencias vividas en esa tierra.

Después de este Peregrinaje, (así lo definimos entre el grupito que estuvimos juntos por esa parte del planeta), te das cuenta de que el “In” inicial de India, tiene todo su sentido. Un día en India, no es un día cualquiera, el “In” indica que todo lo que puedes ver, aprender, comer o sentir va a tocar una parte muy importante de tu INterior.

Así que bienvenidos a Un Día en la INdia, desde el filtro de mi sentir.

A la primer pregunta ¿qué tal la India? No podría decir ni bien ni mal, ni que ha sido fuerte, ni simple. La India es especial. La India es intensa.

Con especial no me refiero al Taj Mahal, ni a los diferentes templos… con especial me refiero a las personas, a la manera de vivir, a la belleza de su Ser, de su gente, a la diversidad, a los colores de los saris, a la humildad de un saludo, a la amabilidad de compartir un delicioso té chai.

Y entonces, si no habéis visto el Taj Mahal, ni habéis sido a la playa de Goa, ni habéis hecho cursos de yoga.. ¿qué has visto? ¿qué has hecho en la India? ¿que has ido a hacer?

Lo que he ido a hacer en la India ha sido intentar ser mejor persona. Abrir mi corazón, afinar mi sensibilidad, conectar con la humildad y la simplicidad, valores que estaba perdiendo en los últimos años (aunque crecí en otras cualidades 🙂 ).

Así que volviendo al peregrinaje me gustaría compartir lo que ha sido el camino exterior y sobretodo el INterior. Ya que ahora en este confinamiento forzado, todos estamos experimentando ese peregrinaje hacia nuestro interior, y planteándose otras formas de vivir.

Por lo tanto siento compartir esta experiencia como unas semillas de reflexión para este periodo de cuarentena. Cada quien se sienta libre de coger lo que le aporta a su peregrinaje.

JOYAS ENTRE LA BASURA

Todo empezó en Ahmedabad, en el estado de Gujarat, donde nos acogieron en un espacio maravilloso, el ESI (Environmental Sanitation Institute) en el que, desde el primer minuto sientes que estás en casa… Un espacio bello, donde en cada rincón encuentras detalles bonitos y frases inspiradoras. Y también visitamos el Gandhi Ashram. De estos dos espacios creo que escribiré más adelante porque se merecen algo especial, pero para los curiosos podéis visitar su página web que no hace justicia a la belleza del lugar. (www.esi.org.in)

Despertamos a las 4 de la mañana… ¿dirección? … Acompañar a un grupo de mujeres a recoger basura por la ciudad.

Y con acompañar no quiero decir mirar, si no doblar el lomo y unir esfuerzo con ellas.

Guantes en mano y mascarillas para nosotros, (aquel entonces todavía no se necesitaba para el Covid-19 si no para el olor 🙂 ) ellas claramente no tenían esos lujos, y fuimos a patear las calles de la ciudad recogiendo plástico, sobretodo botellas. Estuvimos casi dos horas, y llenamos dos sacos grandes entre tres personas, en una zona muy pequeña. Podéis imaginar toda la basura que había en el suelo.

Recogimos todo a mano y nos lo cargamos de un sitio a otro también en los hombros. Esos sacos que aquel día transportamos entre tres, normalmente ellas los llevan solas.

Os podéis imaginar la fuerza y el coraje de esas mujeres que a primeras horas de la mañana, todavía de noche, SOLAS y con sacos de basura con los que cargar, se recorren un barrio para limpiarlo de los plásticos y para conseguir algo de dinero.

Yo me quede impresionada de la valentía de esas mujeres.

Claramente, yo, en esta situaciòn me sentía vulnerable, estaba sola con otra mujer en una ciudad que no conocía, en plena noche, y las personas que se iban despertando te miraban con cara de curiosidad. Y claro, como muchas personas duermen en la calle pues muchas veces me encontraba recogiendo una botella debajo de la cama de alguien.

Pero es verdad que con mi mentalidad europea, pues, en un primer momento estaba super atenta a todo, a quien me miraba, si había alguien que me seguía, si coger la basura al lado de esa persona que estaba durmiendo o mejor no… vamos toda una serie de pensamientos de autodefensa y protección.

Pero al cabo de unos minutos esta mujer a la que acompañaba, me miró, me sonrió, y me pidió ayuda para recoger unas botellas. En ese momento algo en mi cambió, sentí que estaba segura, que nada malo iba a pasar y tuve plena confianza en ella.

Y ese cambio en mi actitud ha sido solamente por unos pequeños detalles no verbales, ya que no podíamos comunicarnos mucho, porque ella no hablaba inglés.

También entendí que ella estaba muy agradecida de nuestra presencia ahí.

No solo por ayudarla en recoger las botellas o cargar con el saco, si no que, estaba agradecida porque ya no era invisible. Nuestra presencia ahí significaba que su labor era significativa, fuente de interés para nosotros, que su acto diario de recoger plástico no era superfluo. Ella se sentía acompañada y yo segura con ella. Además de ayudarla a ganar algo más de dinerito conseguimos limpiar un cachito más de lo que normalmente podía hacer. ¡Un win win!

Esta fue una pequeña experiencia pero que movió en mi muchas preguntas. Todavía en India no hay mucha consciencia sobre el uso del plástico y del reciclaje pero están empezando proyectos en esa línea.

Esta labor, de estas mujeres, es tan humilde como revolucionaria.

Estamos de acuerdo que podrían mejorar las condiciones laborales, igual favoreciendo algunos carritos para llevar los sacos o palos para recoger basura… pero a parte de la parte logística lo que me creó curiosidad fue entender, ¿de dónde viene esa fuerza y valentía de estas mujeres? ¿cómo es una mujer empoderada? ¿esta fuerza viene de la aceptación de su situación social o de la sabiduría de cambiarla con pequeños actos como reciclar basura?

Es verdad que en India al ver tanto plástico y tanta gente parece que tu acto no cambia nada, pero imagina si cada día esas mujeres dejarán de recoger ese plástico, la cantidad que habría después de una semana. ¡Inimaginable!

¡Gracias chicas por contribuir a ser el cambio que queremos ver en el mundo!.

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