Cestas Solidarias

Por Mario Pinucci y Blanca Erce

Cesta Solidaria Tetuan 1 (2)

La pandemia del Coronavirus, está siendo dura y conlleva mucho sufrimiento para muchas personas. De repente, un pequeño virus nos pone delante de nuestra vulnerabilidad física y al mismo tiempo, frente a la inequidad y fragilidad del sistema capitalista actual. Prueba de esto es que la crisis del Coronavirus no afecta de la misma forma a todo el mundo, las desigualdades se destapan aún más. Yo mismo, escribiendo estas líneas, reconozco tener el privilegio de poderlo hacer, junto con mi pareja, bajo un techo, con comida y conexión a internet que nos permite relacionarnos con la familia y los amigos. Otras personas tienen dificultad de acceso a la alimentación, sufren problemas de pobreza energética y de soledad no deseada. La pandemia no es igual para tod@s.

Para hacer frente a estas desigualdades han nacido muchas iniciativas de solidaridad incondicional que tanto nos benefician. Como describe el periodico de Napoles il Mattino ha surgido una curiosa relación entre Nápoles y Madrid. La idea, tan sencilla como bella nace cuando dos artistas de Nápoles (Angelo Picone e Pina Andelora) deciden colgar una cesta de su balcón con algunos alimentos y un simple cartel que traducido al castellano dice: “Si no tienes para comer coge lo que quieras, si te sobra comida deja lo que puedas”. Todo el mundo que se acerca a la cesta puede dejar comida o, si lo necesita, coger lo que quiera. El experimento se ha extendido pronto en toda la ciudad y las redes sociales han hecho que las imágenes dieran la vuelta al mundo. Un terreno muy fértil, según el periódico italiano, ha sido la ciudad de Madrid, donde iniciativas similares se han reproducido en muchos barrios.

Cesta Solidaria Tetuan 1 (1)

La semana pasada hicimos este experimento en nuestra comunidad en el barrio de Tetuán. Las vecinas, mostraron su curiosidad y su gran aprecio por la idea y en pocas horas la cesta ya se había llenado con más productos. Antes de que llegara la noche alguien cogió la cesta entera ya que no teníamos donde atarla. Todas las vecinas coincidimos en que quien la cogió es porque lo necesitaba y por lo tanto, adelante, vamos a repetir el experimento. Como siempre cuando se lleva a cabo un experimento solidario de este tipo, hay muchas reacciones diferentes (escepticismo, agradecimiento, entusiasmo) pero noto que algo cambia en la mirada de las personas, aunque sea por un segundo. Es como una sorpresa, una revelación. Estamos tan acostumbradas a un intercambio basado en las transacciones económicas que algo que salga de esta lógica rompe nuestros esquemas. A mi personalmente, me reconecta con esta parte que llamo “el niño interior”. Decorar la cesta, llenarla de productos, hacerlo con mi pareja, hablar con las vecinas sobre el tema me ha resultado muy divertido y gratificante y además, era útil para alguien!

Y pensándolo bien; ¿Por qué dejar las cestas solo durante el confinamiento? Personalmente espero que el experimento pueda seguir cuando, poco a poco volvamos a la normalidad. Siempre habrá alguien que necesita de nuestro apoyo y las cestas nos recordarían de aquella etapa de sufrimiento colectivo y que, en ocasiones, ser solidarias puede ser muy sencillo.

 

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