¡Noviolencia en coles!

Después de pasar dos años viviendo en el Ashram de Mahatma Gandhi en India, es un regalo poder formar parte de movimientos que sostienen el mismo espíritu de aquella r-evolución integral del ser humano. La Noviolencia es desde luego una herramienta profunda y transformadora, un regalo para las generaciones presentes y futuras, una puerta a la esperanza en un mundo roto a veces por las limitaciones internas y los conflictos externos.

Que la Noviolencia llegue a España y a Burgos forma parte de una lenta pero progresiva reconciliación para con mi cultura, por eso estoy muy agradecido con este puente creciente entre oriente y occidente, por estas iniciativas del corazón que nos permiten seguir ampliando miras en nuestro camino al entendimiento de que somos uno, una sola comunidad planetaria en búsqueda del bien común y la paz universal. Estos dones colectivos interculturales son puentes sobre los que podemos construir un futuro con mayor paz y unidad.

Como parte de la campaña Jai Jagat (que significa precisamente Victoria Universal) estamos desarrollando talleres de Noviolencia en los colegios de Burgos. Estas son algunas de las experiencias y aprendizajes hasta ahora.

Normalmente empezamos* los talleres con un círculo de presentación, donde invitamos a l@s niñ@s a compartir cualquier cosa que conozcan sobre Noviolencia, puede ser un personaje histórico, una historia, un concepto… Muchas veces los niñ@s (de 1º o 2º de ESO) no conocían demasiadas historias sobre Noviolencia, historias que conllevan una complejidad analítica alejada del actual sensacionalismo mediático. Los niñ@s cuentan muchas historias de guerra, de conflictos, de violencias de todo tipo, pero en general no son tan capaces de contar historias de Noviolencia, de alquimia constructiva, de reconciliación, de regeneración… Es algo que podría hacer reflexionar a los medios de comunicación y a los sistemas educativos, que son los principales responsables del excesivo bombardeo de historias sensacionalistas o de la baja capacidad constructiva/ reflexiva a esas edades. A mi entender la capacidad de análisis y la capacidad de contar historias, son dos de las competencias más ninguneadas históricamente en nuestro país (y en otros muchos claro), y creo que están directamente relacionadas con muchas capacidades importantes, entre ellas la sabiduría en nuestras decisiones políticas y personales, nuestra capacidad creativa y emprendedora, o nuestra apertura a la diversidad, factores determinantes y estratégicos en el futuro de cualquier sociedad.

 

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Fábrica en los años 60 – Escuela actual

Decolonize your mind – Work of Manish Jain. 

 

En una segunda parte de los talleres solemos compartir algunos conceptos e historias de Noviolencia, por dar un poco más de contexto a l@s niñ@s, proceso siempre abierto a sus comentarios y preguntas. Uno de los conceptos en los que solíamos indagar es la metáfora del Iceberg Gandhiano, de la que habla Chris Moore-Backman en su libro ‘Gandhian Iceberg’. Muchas veces se analiza la Noviolencia solamente desde la perspectiva de activismo obstructivo (oponerse con pacifismo y asertividad a lo que no nos gusta), pero analizando la vida de Gandhi y otros activistas de la Noviolencia, Moore-Backman se da cuenta de que el Iceberg que representa el cuerpo teórico y práctico de la Noviolencia incluye también el activismo constructivo (construir las alternativas en las que creemos), y el activismo interior (transformar nuestros patrones interiores para ser capaces de responder desde la empatía, la sabiduría y el amor en cualquier situación). Esta última parte de transformación interior suele ser dejada de lado en algunos ambientes de Noviolencia, pero en otros muchos (desde luego en India) es la base de la capacidad transformadora de Mandela, Gandhi, Martin Luther King jr. etc. , y para Moore-Backman es de hecho la parte más amplia del iceberg, la base existencial del cuerpo teórico-práctico de la Noviolencia.

 

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Fuente: Marta Rica y Miki Mestres: El legado de Gandhi para las resistencias y movimientos ecosociales. 

 

Como decía Mandela: ‘Durante aquellos largos y solitarios años, el ansia de obtener la libertad para mi pueblo se convirtió en un ansia de libertad para todos los pueblos, blancos y negros. Sabía mejor que nadie que es tan necesario liberar al opresor como al oprimido. Aquel que arrebata la libertad a otro es prisionero del odio, está encerrado tras los barrotes de los prejuicios y la estrechez de miras. Nadie es realmente libre si arrebata a otro su libertad, del mismo modo en que nadie es libre si su libertad le es arrebatada. Tanto el opresor como el oprimido quedan privados de su humanidad.’ Hace falta cierta alquimia interior para ser capaz de responder a 27 años de prisión con esa magnanimidad ética y compasión. Y ese análisis que incluye el cambio interior es útil también si consideramos alguna de las historias de Gandhi: “Estaba dando una conferencia a miles de personas (…). Un grupo de radicales hindues venía a atacar a Gandhi… A pesar de las recomendaciones de todos sus acompañantes él tuvo una respuesta que nadie esperaba. Invito al líder del grupo radical a hablar con la idea de: ‘entender su visión, comprender porqué le causo tanto malestar, empatizar con su realidad interna’. Después de aquella conversación el líder del grupo radical acabo escoltando a Gandhi y evitando que su grupo le agrediera, y desde entonces fue una persona totalmente transformada…” De nuevo, esa es la capacidad  de un gran alma, de una persona con un alto nivel de compasión, con un alto nivel de auto-conocimiento, de empatía y por tanto con capacidad para generar esa alquimia social a su alrededor que le convirtió en Mahatma Gandhi. El ‘Poder del Alma’ lo llaman en India. Para los satyagrahis expertos estaba claro que el estado de nuestra mente determina el alcance y el éxito de cada acción noviolenta.

 

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Mahatma Gandhi y otros satyagrahis en la Marcha de la Sal.

 

Otra perspectiva útil que hemos compartido con los adolescentes es la de una visión amplia de opciones en las que involucrarse, desde los pequeños gestos hasta los cambios sistémicos. Compartimos por ejemplo la hermosa historia de Julio Diaz, una oda a la capacidad transformadora de cada ser humano, incluso en circunstancias muy adversas, o la historia de las fotos de Irán e Israel, un referente en el activismo creativo en redes sociales, que habla de la potencia actual de los pequeños gestos online, o las más famosas historias de Rosa Parks o la Marcha de la Sal de Gandhi u otras, que hablan de la importancia de promover también cambios sistémicos, políticos. Otro de los ejemplos actuales es el movimiento Fridays For Future (entre otros muchos), que está repercutiendo en decisiones estratégicas en nuestras estructuras democráticas. (…) Y es que ambas facetas van de la mano, el cuidado a lo pequeño en nuestras relaciones, nuestras interacciones, y el cuidado y la atención a lo sistémico, lo estratégico. Parafraseando a Gandhi: ‘para tener una perspectiva completa de la realidad es necesario tener una visión microscópica, es decir una atención a lo cotidiano, a lo pequeño, y también telescópica, una atención a lo estratégico, a lo político’. 

 

Dando espacio a nuestras propias historias. 

En la parte final de los talleres ofrecíamos espacio a los estudiantes para compartir historias sobre situaciones violentas/ difíciles que ellos han vivido, y que incluían bullying, ciberbullying, acoso intrafamiliar, violencia en el deporte… Me dio la sensación de que los educadores están haciendo un gran trabajo en general pues en algunas clases l@s niñ@s decían que no había ningún caso de bullying. En otras clases si que salían casos, aunque en general l@s niñ@s se mostraban muy respetuosos y empáticos cuando algún niñ@ compartía su historia.

Creo que fue muy transformador para algunas clases escuchar con respeto historias sobre esas situaciones, ser capaces de empatizar en un espacio seguro.  En mi opinión sería muy útil para l@s niñ@s tener un espacio (al menos semanal) en el que poder expresar sus emociones, sus historias, sus reflexiones… Me resultó muy agradable observar cómo, al estar en círculo, l@s niñ@s escuchaban en general con gran atención y respeto, lo cual no me sorprende, dada la sabiduría que subyace a estos diseños (los círculos); y aunque en talleres aislados uno no puede asegurar que el poder transformador de los mismos perdurará en la vida de l@s niñ@s, sabemos por culturas ancestrales y por activistas modernos que estos espacios sostenidos en el tiempo apoyan el desarrollo de competencias como la capacidad de contar historias, la capacidad de escucha y respeto a la diversidad, o la capacidad de análisis social y político, competencias de gran calado y necesidad en la sociedad de hoy.

Cada taller fue una experiencia maravillosa y emergente, emergente porque nuestro plan como facilitadores no era tan importante como la realidad de lo que quería surgir en cada momento. Algunos niñ@s nos contaron historias realmente personales, otros recibieron el apoyo de su clase en situaciones difíciles o especiales, como cuando un niño de 12 años nos dijo que se volvía a Puerto Rico después de 4 años sin ver a su madre (¡!)… Decidimos dedicar el final de aquel círculo a hacer una lluvia de apreciación… Uno por uno, todos los compañeros le dijeron cosas que apreciaban de él, cosas que valoraban, que echarían de menos. ¡Fue un gran momento para tod@s! En otro cole una niña contó que había sufrido maltrato en casa y el círculo supo acoger la experiencia con cariño y mucho respeto; en otro círculo un niño compartió como en su anterior colegio sufría bullying, y también se hizo un silencio hermoso de respeto, empatía y entendimiento. En cada círculo aparecen gran cantidad de historias y momentos personales que pueden suponer una oportunidad de reconciliación, de apoyo colectivo y regeneración, y más aún si tales espacios fueran norma habitual en nuestros centros educativos 😊.

Agradecido por el apoyo de tod@s l@s profes y coordinadores en los coles, que hacen una labor maravillosa en muchos niveles, un esfuerzo de titanes muchas veces infravalorado en las sociedades de hoy, más dados los diseños y recursos actuales que a veces pueden hacer aun mas difícil su ya arduo trabajo.  También gracias por la confianza a Rodrigo del Pozo, que ha hecho posible que se den estos talleres, y al  colectivo JaiJagat. Por supuesto agradecido también por la atención y el cariño de tod@s l@s niñ@s que han participado en los talleres! ¡Sois geniales! ¡Gracias!

¡Jai jagat!

 

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*Algunos talleres los desarrollé solo, otros con Miki Mestres y Pablo Muñoz. Dentro de la campaña hay otros modelos de taller, desarrollados por compañeros como Rodrigo del Pozo o Pablo López.

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