Gandhi y ServiceSpace

Traducido de la versión original, Gandhi and ServiceSpace por Nipun Mehta, como apareció en el blog el 14 de julio de 2019.

[Algunas reflexiones basadas en una  reciente conversación acerca de cómo Gandhi y ServiceSpace están entrelazados.]

De muchas formas ServiceSpace comparte afinidades con los valores Gandhianos. Aunque l@s fundadores de ServiceSpace estaban en sus veintena (¡y hasta más jóvenes!) y no trataron de emular a Gandhi y aunque, en ese entonces, no estaban muy familiarizad@s con su filosofía de vida, después de décadas de trabajo ha mostrado una similitud sorprendente con los valores que Gandhi decía “tan viejos como las colinas”.

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La esencia del principio organizativo de Gandhi era “ser el cambio” y confiar en lo que se propaga después poco a poco. Esta ha sido la base de ServiceSpace desde su comienzo en abril de 1999.

Originalmente ServiceSpace construyó sitios web para organizaciones sin fines de lucro. Miles de estas organizaciones recibieron ese servicio y, conforme la tecnología y la organización fueron desarrollándose, los servicios de creación de páginas web fueron incluyendo la creación de páginas propias y también proyectos más allá de internet.  La historia que subyace a todo este proceso es muy significativa. En el apogeo de la revolución “punto com”, l@s jóvenes voluntari@s de ServiceSpace fueron totalmente a contra corriente para ser el cambio. Querían servir puramente en el espíritu de transformación interior y eso significaba no esperar nada a cambio. Sin cobrar, sin recaudación de fondos, sin publicidad, sin historias de lanzamiento a los medios de comunicación; no hay agenda oculta en absoluto. Solo un servicio sincero. Eso suena casi como un inocente puesto de gominolas*, pero veinte años después, a pesar de varias ofertas lucrativas para crecer a gran escala, el proceso se ha mantenido con profunda integridad en sus tres valores guía. No solo se ha demostrado que esto es radical, sino que ahora también se han convertido en un punto de referencia para muchas empresas y movimientos.

Sin lugar a dudas, Gandhi sintió que cualquier cosa que se construyera sobre una base de mercado y de índole militar propagaría, en última instancia, la violencia. Y aún con estas revelaciones del pasado, a la sociedad actual le cuesta trabajo encontrar ejemplos voluntarios y que vayan más allá del mercado en el ámbito del cambio social regenerativo. Estas visiones no solo se descartan como “utópicas”, sino que a menudo se las critica por ser pacificadores que calman la inconformidad social y  preservan el status quo. De hecho, incluso en los tiempos de Gandhi, Ambedkar llamaría a esto “tiranía del incrementalismo”. Sin embargo, ServiceSpace nació en los tiempos de las redes y no equiparamos el efecto de propagar ondas con incrementalismo; ell@s sabían, al igual que todo el mundo post-Internet, sobre la no-linealidad de las redes. Todo el mundo comercial se ha visto afectado por los efectos exponenciales de redes, al igual que hemos visto protestas inauditas a gran escala que han derrocado gobiernos.

Lo que Internet logró amplificar en términos de ganancias y protestas, ServiceSpace pretendía amplificar en amor, en “Ahimsa”.

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Vinoba Bhave, por quien Gandhi tenía el mayor respeto, compartió que Gandhi no tuvo tiempo de exponer lo que es Ahimsa durante su vida; pero lo definió no solo como la ausencia de violencia sino como una fuerza proactiva de “prem” y “karuna” (amor y compasión). Debido a que cualquier forma de coerción (militar del gobierno) o motivación extrínseca (dinero) bajaba el potencial de esa fuerza proactiva que surgía, se debían usar como el último recurso. Repetidamente, vemos ejemplos de esto en el trabajo de Vinoba. Entonces, como principio de diseño, Ahimsa nos invita a pensar más allá de estas fuerzas primarias. De hecho, ¡el mismo Gandhi notó que tenía más fe en la “ley del amor” que en la ley de la gravedad!

ServiceSpace le ha dado alas a la idea de la Ley del Amor al inspirar el voluntariado a través de pequeños actos de servicio, aprovechando Internet para conectar estos actos en un campo maleable y dinámico, y permitiendo la inteligencia de un movimiento de labor de amor más grande. Millones de horas de servicio han sido regaladas por voluntari@s de ServiceSpace en todo el mundo, pero lo que es particularmente innovador, es que surgieron  mecanismos de retroalimentación que  permitieron a l@s voluntari@s expandirse fácilmente para ser iniciadores de proyectos. Lo llaman Gandhi 3.0. Si Gandhi 1.0 es el modelo de operación de transmisión de uno a muchos, y Gandhi 2.0 es la red de uno a uno en la que vivió Vinoba Bhave, Gandhi 3.0 es lo que asemeja la posibilidad de muchos a muchos en la era del Internet,  excepto que esta vez, no fue para amplificar ganancias con fines de lucro o protestas, sino para amplificar la Ley del Amor.

En este ecosistema de ServiceSpace, millones de micro-interacciones ocurren todos los días, en línea y fuera de línea. Se conectan, desconectan, reconectan, hacen sinergias, se multiplican, todo orgánicamente. Tiene una inteligencia, o un flujo propio. En una reunión, alguien se preguntaba: “¿Qué pasaría si tuviéramos un restaurante donde la cuenta de tod@s l@s clientes fuese cero, y se les confíe en que paguen por alguien más así como alguien más lo hizo por ell@s?” Un sistema de retroalimentación cerrado para mostrar el poder de la reciprocidad indirecta. Dos semanas después, Karma Kitchen comenzó como un experimento. Se extendió rápidamente. Ahora, cientos de miles lo han experimentado, en 23 diferentes partes del Planeta. Las celebridades tuitearon al respecto. History Channel creó un cortometraje, que se volvió viral y se extendió a decenas de millones. En la escuela de negocios de la Universidad de California en Berkeley, analizaron el proceso de pago con rigor académico y publicaron un artículo de gran influencia titulado “Se paga más cuando se paga por otr@s“. Se replicó en todo tipo de contextos, desde un triciclo motorizado (rickshaw) de economía del regalo en las calles de la parte del Planeta que llamamos India, a un estudio de yoga en Hollywood. Todas estas ondas cultivan aún más el campo entero.

Como padre de una nación, Gandhi demostró ser un maestro comunicador y acuñó muchas palabras nuevas, para poder contar una historia nueva.

Del mismo modo, ServiceSpace ha necesitado de un nuevo vocabulario para mantener sus narrativas. En lugar del activismo que clasifica al oponente como enemigo, “giftvism” (presentismo) habla del auge y bienestar del 100%. Para ampliar nuestra lente más allá del dinero, evaluamos el valor en el contexto de “múltiples formas de riqueza”. La sustitución de la jerarquía por círculos todavía crea una división dentro del círculo y fuera del círculo; para navegar esto, hablamos de mobiosidad con asientos intercambiables. En una cultura de Instagram de selfies rápidos, hablamos de “historias lentas“. Para mejorar una economía compartida, e incluso en vez de economía del regalo, hablamos de una ecología del regalo más vasta y más rica. Si el liderazgo trata de aprovechar las transacciones para acumular poder y cumplir con destinos premeditados, “Laddership” (juego de palabras en inglés que invoca ser una escalera para otr@s) se trata de montarse en el flujo para apoyar lo que surge en el momento.

Estas nuevas formas de ser ayudan a la arquitectura de nuevas historias. Ragu y Nisha dejaron Sillicon Valley para ser campesin@s en Coimbatore. Después de graduarse de la universidad como el estudiante con más logros académicos, Zilong realizó una peregrinación en bicicleta de 45 mil kilómetros que abarcó muchos partes del Mundo. Después de redactar la constitución iraquí y la constitución afgana como la abogada general de Obama, Preeta ahora está organizando Círculos Awakin en su ciudad natal en Nebraska. Pancho, un ex-estudiante de doctorado en astrofísica de la Universidad de California en Berkeley, caminó durante 95 días para plantar una bandera de ‘Una Familia de la Tierra’ en la  “frontera” de las partes del Planeta que llamamos Estados Unidos y México. En una conferencia internacional reciente, Audrey lanzó “unTickets” (NoEntradas) donde las personas podían recibir entradas con actos de amabilidad, meditación, expresiones creativas y horas de trabajo voluntario. En Wall Street, cuando Birju facturaba cada tres minutos, inició un minuto de silencio al comienzo de la junta semanal de su equipo. El rapero de hip-hop llamado Nimo comenzó a popularizar canciones de bondad y gratitud. Richard, editor de una revista de arte durante 15 años, le quitó el precio a su revista para que solo aceptara ofrecimientos de gratitud. Estas son sólo algunas de las numerosas historias transformadoras de vidas que abarcan toda la Tierra.

Desde una lente Gandhiana, un gran riesgo para cualquier movimiento exitoso es mantenerlo en su totalidad bajo un solo paraguas, una organización monolítica. Para Gandhi “la acumulación de riqueza es la acumulación de pecado”,  ya sea que la riqueza sea dinero o gente o influencia. Fiel a sus aspiraciones, falleció con un puñado de posesiones, sin propiedad, sin título oficial ni oficina. Cuando Vinoba recibió 5 millones de acres de tierra donada, no la acumuló bajo los auspicios de redistribuirla con la inteligencia de los “expertos”. Simplemente encendió el fuego en los corazones de las personas y confió en sus juicios para auto-organizarse adecuadamente. Tanto Gandhi como Vinoba favorecieron repetidamente los diseños descentralizados, porque veían a toda la vida como un canal potencial por el que una genialidad mayor pudiera fluir. En lugar de un núcleo centralizado que es propenso a la corrupción, encontraron sabiduría en la resistencia del poder distribuido: un espejo preciso de nuestra naturaleza interna y externa.

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Así mismo, ServiceSpace pretende diseñar sistemas descentralizados y distribuidos. Por ejemplo, en una sala en California, unas pocas personas se reunieron para sentarse en silencio por una hora, compartir historias y revelaciones de la semana en la segunda hora y disfrutar del regalo de una comida en la tercera hora. Después de una década, esos círculos llegaron a ser conocidos como “Círculos Awakin” (Círculos Despertar). No hay maestr@s, no hay caja de donaciones, ninguna organización a la que se tenga que pertenecer. La barrera de entrada era mínima, al igual que la barrera de salida. Durante los últimos 20 años, más de 45 mil personas han sido alimentadas solo en esa sala, ¡algunas de las cuales comenzaron a crear sus propios círculos locales! Hoy, los Círculos Awakin se llevan a cabo en 100 lugares alrededor del mundo, pero debido a que está descentralizado, el verdadero impacto es difícil de capturar. Seguimos sorprendiéndonos cada día de las historias que surgen. 🙂

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Sin embargo, con este enfoque es fácil imaginar que el “impacto” de ServiceSpace es desconocido. De vez en cuando, calculamos nuestros “Números de McDonalds“, pero su efecto real sería imposible de calcular. De hecho, sería arrogante decir que sólo nosotr@s contribuimos a todo lo que podemos medir. Así que cuando alguien nos pregunta: “¿Cuál es el impacto de ServiceSpace?”, nuestra respuesta es otra pregunta: “¿qué importa el impacto?” En lugar de estar motivad@s por la escala y el impacto de ServiceSpace, preferimos liderar con transformación interna. Es decir, nuestra respuesta a la pregunta del impacto sería: “Hagamos un simple acto de bondad para cualquiera en cualquier lugar, y veamos a dónde nos lleva”. Si ese camino conduce de regreso a ServiceSpace, genial. Si no, es igualmente fantástico.

Tal expansión que libera es una oda a los principios organizativos de ServiceSpace y a su larga tradición de compromiso a ella.

Cuando no lideramos con impacto, entonces invitamos una relación más profunda. Con el tiempo, una red de relaciones multidimensionales crea un campo de transformación, en el que surge la compasión. Gandhi estaba decididamente enraizado en labrar ese tipo de tierra. En 1922, en Chauri Chaura, cuando los luchadores por la libertad en la parte del Planeta que llamamos India “ganaron” un violento enfrentamiento contra la policía, Gandhi paró todo el movimiento durante una semana y optó por trabajar otros 25 largos años para construir un campo que estaba listo para la transformación. Para Gandhi ese campo y su posterior despertar de compasión, fue mucho más importante que una maniobra estratégica para asegurar la independencia de la parte del Planeta que llamamos India.

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La mayoría de los historiadores sugerirían que Gandhi creó el movimiento. Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, el movimiento también fue lo que creó a Gandhi. Gandhi construye el campo y el campo construye a Gandhi. Se refuerza mutuamente. Y aún así es difícil delinear si un acto particular de servicio está construyendo el campo o te está construyendo a tí. Mantener esta percepción nos obliga a liberar los resultados de nuestra acción en una línea de tiempo mucho más larga, incluso aunque sea multigeneracional. En el caso de Gandhi, pudo ver los resultados en su vida, pero él habría hecho lo mismo aunque no lo hubiese visto. En un reciente Círculo Awakin en Londres, el nieto de Gandhi, Rajmohan Gandhi, reflexionó: “Gandhi siempre estaba dando. La gente a su alrededor, en su mayoría, estaban consumiendo, pero eso no molestaba a Gandhi. Él seguía dando “. Esa fue la columna vertebral de todo su trabajo.

Con el tiempo ServiceSpace también se ha convertido en un emblema de generosidad basada en principios. Al dejar ir, también dejas entrar. Sin pedir nada. Recientemente, el XIV Dalai Lama honró a  ServiceSpace; el presidente Obama nos invitó a un prestigioso panel para dar consejos sobre cómo abordar la pobreza y la desigualdad en la parte del Planeta que llamamos Estados Unidos; la realeza en la parte del Planeta que llamamos Japón asistió a uno de nuestros retiros; el vicepresidente de SAP está modelando su movimiento de personas con “discapacidades” inspirado por ServiceSpace; un miembro de la familia Rockefeller ofreció una donación no solicitada y sin restricciones para ServiceSpace; un Premio Nobel de la Paz asistió a nuestro “Círculo Laddership” de seis semanas y agregó con lágrimas: “No quiero que esto termine”. Líderes religiosos de muchas tradiciones espirituales aprecian profundamente a ServiceSpace como un esfuerzo ejemplar. Emprendedores sociales de reputación integran nuestros valores dentro de sus organizaciones, gandhianos profundamente respetados ofrecen sus más sinceras bendiciones a todo el ecosistema. A pesar de tener muy poco, sigue llegando mucha abundancia en la dirección de ServiceSpace. Si la transacción es reciprocidad directa, y los círculos invitan a la reciprocidad indirecta, tal vez esta sea la reciprocidad de la naturaleza. Es difícil decirlo, pero al igual que Gandhi, nuestro plan es sólo seguir sirviendo.

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Para un observador casual, la acción Gandhiana está representada por “satyagraha”, una oposición a la injusticia. Sin embargo, Gandhi también declaró claramente que el 1% de la acción puede ser satyagraha y el resto es “programa constructivo” (9%) y transformación personal (90%). Sin la base de un programa constructivo y la transformación personal, el 1% simplemente no será efectivo. Vinoba Bhave, quien fue nombrado como un satyagrahi ejemplar por Gandhi, compartió que si una campaña de satyagraha no funciona, debemos tener una atención plena para no dirigirnos hacia la mayor coerción. En cambio, debemos hacer nuestras acciones más suaves. Más sutiles. Y si el satyagraha más sutil no funciona, entonces debemos ser aún “más suaves”.

Quizás la hora ha llegado. Ante los repetidos y aparentes fracasos de satyagrahas evidentes, que van desde el cambio climático hasta la desigualdad y las autocracias, necesitamos cultivar un ecosistema de soluciones que van más allá del mercado y más allá del gobierno que puedan sostener auténticamente una satyagraha más suave y sutil para elevar de manera sostenible toda la vida.

Si consideramos la metáfora de una finca contaminada, llevaría varios años convertirla en un campo orgánico regenerativo. Sin embargo, hemos creado sistemas subversivos en los que esa paciencia se siente como un lujo que no podemos permitirnos. Los rendimientos deben ser cosechados cada vez más pronto y más pronto. Casi inmediatamente. De manera similar, en la esfera social, ese mecanismo de retroalimentación estrecho está sofocando nuestro potencial de compasión, de Ahimsa. Incluso los sistemas como el diseño del dinero en sí, son expertos en reducir nuestro círculo de preocupación. De hecho, se ha vuelto tan estrecho que a veces olvidamos incluir partes de nuestro propio yo en esa esfera. Hoy en día, más personas mueren por suicidio que por muertes violentas. Cambiar todo esto es un desafío gigantesco: proporcionar alivio a corto plazo sin comprometer las soluciones a largo plazo. Audre Lorde dijo una vez: “Las herramientas del amo nunca desmantelarán la casa del amo”. La pregunta entonces es: ¿qué es exactamente la casa del amo y cuáles son las herramientas del amo? La respuesta del Buda sería dramáticamente diferente a la de un activista tradicional, pero el genio de Gandhi radica en conectar la profundidad de la espiritualidad con el cambio social.

Vivir en un mundo cada vez más complejo, con mecanismos de recompensa perniciosos, probablemente requerirá que much@s de nosotr@s probemos muchos experimentos diferentes, procesos diferentes que requerirán de mucho tiempo. ServiceSpace es sólo uno de ellos.

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Es difícil saber qué haría exactamente Gandhi hoy, pero como él, ServiceSpace lidera con transformación interior. Ser el cambio. Confiamos en el efecto de ondas, y al conectar el Internet con la red interna, desbloqueamos un efecto de red exponencial. Sin publicidad, ni recaudación de fondos. Alineado con el pensamiento de Gandhi, ServiceSpace es un ejemplo pionero de un movimiento sostenido que opera fuera del gobierno y de las fuerzas del mercado. Redoblamos esfuerzos en las motivaciones intrínsecas, lo que ayuda a construir puentes en todos los sectores de la sociedad. Nuestro amplio alcance se auto organiza en comunidades de práctica descentralizadas que abarcan docenas de partes del Planeta. La escala es simplemente una cosa externa, no un principio organizador. Lo que más importa es que tod@s sean vist@s como potenciales creadores de cambios porque tod@s pueden dar. Lo llamamos Gandhi 3.0. Un nuevo vocabulario nos ayuda a contar estas historias poco comunes sobre nuevas heroínas y nuevos héroes. Al resistir la tentación de diseñar para un impacto inmediato, pasamos de la transacción a las relaciones, a la transformación, a la compasión, que luego construye un campo de vínculos profundos y que manifiesta cambios inusuales en el Mundo. 🙂

Al honrar lo pequeño y lo sutil, al optimizar las expresiones no financieras de riqueza y al tender una línea de tiempo muy larga, ServiceSpace puede validar experiencialmente la visión profunda de Gandhi: “De una manera sutil, podemos sacudir el Mundo”.

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