Resumen Encuentro Mayo

Por Alberto Calatrava.

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Habitualmente me extiendo bastante en las explicaciones, pero es que cuando la ocasión lo merece, lo hago aún más. Así que de antemano quiero agradecer vuestro tiempo por deteneros a leer esta narración subjetiva, de un ciego que ha vuelto a ver.

Mi aventura comienza el viernes por la tarde, cuando pasan a recogerme Cesar y Arianna por casa. Yo no sabía muy bien a lo que iba, pero la ilusión que me motivaba a hacerlo, superaba ampliamente al miedo a lo desconocido. Y es que no había participado en nada similar que yo recuerde desde que mis padres me mandaban a los campamentos de verano de los Boy Scouts.

Durante el viaje llovió a mares, pero eso no importaba, porque sabía que al llegar tenía un sol muy grande y radiante esperando al llegar, Cándida, mi amiga y confidente, la que me recordó lo que era la amistad incondicional, sin juzgar, con cariño, sin intereses ni ataduras de las que ahogan. Solo ver la alegría de tu cara al llegar, se me quitan todas las tristezas que arrastro conmigo. Allá también estaba Tigre, afable, bromista y paisano de la tierra, me diste buen rollo nada más verte. Cómo no Joserra, con tu aura casi mística, siempre sonriente y preocupado por los demás.

Vi que también había unas chicas portuguesas, todas simpatiquísimas, de diferentes edades y personalidades que a lo largo del fin de semana tuve la oportunidad de disfrutar, Carina, Cristina, Graça y Angela. Comencé a ver más gente según pasaba la tarde, Ana, Ignacio, Fran, Miki, Irene…Y no recuerdo bien el orden pero más tarde llegaron todos los chicos y chicas que venían de Londres Shamash, Harpal, Anya, Liam, Vicky y Rosa.

Meditamos, cocinamos, charlamos y reímos hasta la hora de cenar, aquello comenzaba a prometer, muchos abrazos, conversaciones interesantes, buena compañía, comida, miradas sinceras…  ¿Que más se necesita?

Al día siguiente temprano nos levantamos para meditar un rato, desayunos y un día un poco nublado era solo el principio de algo que al menos para mí fue maravilloso.

Fuimos a la sala de encuentro, la cual era presidida por un precioso mandala que con gran esfuerzo hicieron los voluntarios, hasta bien entrada la noche, junto con una presentación que dio paso al silencio y las dinámicas que nos tenían preparadas.

Un momento mágico en el que me vendan los ojos, y me dicen que coja la mano de la persona que tenía enfrente. Cuál es mi sorpresa, cuando al hacerlo sentí que sabía a quién tenía delante, esa dulzura en el tacto, esas manos tan finas, tan delicadas y a la vez sabias, sin palabras, ni miradas, solo contacto, diciendo tanto sin hablar… Yo he intentado negar que esa sensación fuera real, ya que el raciocinio me decía días después que pudo ser un acierto casual, o por descarte, pero mi corazón sabía que eras tú, Ari.

Shamash, tienes una risa que es imposible no acompañar, me encantó tu actividad, algo diferente, sano y libera tensiones a montones.

Debatimos varios temas, de las que oí diversas opiniones, todas interesantes. Escogimos reflexionar sobre como  el cambio interior afecta a lo exterior y viceversa, sobre experiencias personales que motivaron el cambio en su día, equilibrio entre contemplación y activismo y algunos temas más que no recuerdo. Cristina y Graça me empapé de vuestra sabiduría, Cesar de tu sensatez, humildad y consciencia, Ignacio, cómo me vi de reflejado en ti, una oportunidad para poder mostrar también mi vulnerabilidad sin miedo a que me hieran, Carina tu sonrisa (Colgate como dice Graça) lo decía todo, Ana tu bondad y amabilidad fue palpable no solo ahí sino todo el fin de semana, Anya, que lujo tenerte allí, que experiencia la que transmitías, me sentí otra vez como cuando iba al colegio de niño deseoso de aprender todo lo que pudiese, como una esponja, gracias por ese rato a todos. El otro grupo trató algo tan complicado como el dinero positivo. Después una vez más en círculo expusimos nuestras conclusiones, intentado hacer llegar a todos nuestros puntos de vista.

Después de comer, salimos a plantar nuestra semilla de la amabilidad con la gente del pueblo, con las ideas que cada uno tenía, gracias a un caminar lento y agradable, nos paramos a conversar con unos ancianos del pueblo, de los que al final me llevé más de lo que intentaba aportar, nos cantaron el himno del pueblo, contaron historias sobre este y disfrutamos de su compañía hasta bien entrada la tarde.

Un silencioso paseo por el pueblo nos condujo de nuevo a la sala de encuentro, en la cual para mi sorpresa había un ambiente embriagador, recibido por abrazos, todo iluminado con velas, música apropiada y relajante y una decoración que dejaba sin habla. Cenamos al igual que el paseo, sin hablar, yo estaba demasiado emocionado para hablar, sentía unas ganas de llorar terribles, así que escuche lo que los demás tenían que decir, estaba sobrepasado de emociones, y no acostumbro a que suelan ser tan buenas. Ángela nos dejaste un regalo que quedará en mi mente mucho tiempo, “sin oscuridad no hay luz”.

Yo no tenía ganas de dormir y andaba como un peque que no se quiere ir a la cama, buscando un sitio donde poder seguir jugando, y acabé arropado por Miki y Rosa, me dejasteis participar con vosotros en eso tan desconocido y llamativo para mí, Yoga. Miki, hacía mucho tiempo que no conocía a nadie tan puro, conectar contigo ha sido un honor para mí, espero poder disfrutar de ti más veces, no puedo explicar con palabras lo bien que me sentí al lado tuyo y de Rosa aquella noche, que maravilla.

Qué especial la visita al Hospital del Alma, con ese olor a santuario tan carácteristico que impregna todo su espacio, abriéndonos la mañana dominical.

El domingo Tatiana, nos invita a bailar biodanza, jamás había oído ni hablar de ello, ¡que divertido! Y que sudada… Que experiencia después pasar por ese pasillo humano, de caricias, abrazos, halagos al oído, fue algo magnifico.

Después de comer a sabiendas de que eso acababa, ya me hacía pensar que al volver a la vida real todo aquello se quedaría en una sensación, como si fuese un sueño y que el aterrizaje iba a ser duro, me hubiese quedado allí sin prisa por volver. Pero cuál es mi sorpresa, porque yo eso he sentido esa revolución en mi interior, era un paso que me faltaba dar para poder ser libre de nuevo, y quitar esos restos de la coraza que he utilizado para protegerme durante tantos años, dejándome conocer tal y como soy, volviendo a querer a los demás y disfrutando de la vida, y eso es lo que he continuado haciendo desde que me he ido de allí, y pienso seguir haciendo de aquí en adelante, porque el amor es la cura que llevaba buscando tanto tiempo, y vosotros me habéis ayudado a reencontrar. Otra vez muchísimas gracias a todos, espero veros pronto. PuraVida.

 

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